Las aldeas urbanas en China son espacios densos y de bajo costo habitados principalmente por migrantes rurales, incluidos muchos migrantes queer con acceso limitado a servicios formales. En estos contextos, muchas personas queer mantienen una fachada heterosexual para conservar el apoyo familiar y económico, mientras construyen vínculos afectivos, físicos y comunitarios en espacios semiclandestinos, fuera de la visibilidad estatal y de la narrativa LGBT urbana de clase media.
A diferencia de ello, ciudades como Pekín, Guangzhou o Shanghái ofrecen mayores oportunidades laborales, acceso a servicios y cierta visibilidad LGBTQ+, pero suelen caracterizarse por relaciones más individualizadas, ritmos acelerados y comunidades menos cohesionadas.